Vestida de blanco. Una cinta de cuero dorado bordea su cintura. Tomada de la mano de sus amigos y colegas, la actriz ecuatoriana Martha Ormaza recita una oración para que las buenas energías la acompañen antes de que se levante el telón. A pesar de haber estudiado Derecho, el teatro ya corría en sus venas. La pasión por el arte la heredó de sus antepasados. Un tío percusionista, siete tías abuelas monjas dedicadas a la pintura son parte de un extenso mapa genealógico en el que predominó el amor hacia el arte.
Anoche, Martha Ormaza vio su sueño cumplido. Por primera vez llevó a cabo una obra teatral de su autoría, en donde el personaje principal fue la Libertad.
Gemidos, lamentaciones y gritos de “Libertad y fuego”, dieron inicio a una obra de género épico, en donde un soldado libra una batalla con aquella hermosa dama que enloquece al raciocinio humano, muchas veces cegado por un amor que no alcanza a medir ni a justificar su acciones.
“Yo quisiera hasta cambiar de nombre para que nadie más muera por mí” exclamó la Libertad, personaje interpretado por la misma Martha. El papel del soldado lo realizó el actor argentino Juan José Gatto.
La Quiero a morir es una “mezcla experimental” de ac
tuación combinada con coros y sonidos en vivo. Para Freddy Coello, miembro del Coral Amaralto, participar en la obra fue una experiencia interesante porque su actuación fue tanto coral como también actoral. “La vestimenta del coro fue negra porque representamos la neutralidad. Somos parte de la conciencia del público” comenta Freddy mientras retira el antifaz que cubrió su cara durante la presentación.Juan José Gatto nació en Buenos Aires, Argentina. A los tres años subió a un escenario y desde entonces el teatro ha sido su móvil y la fuerza que incluso lo trajo al Ecuador. A su parecer las cosas deben hacerse por gusto propio y voluntario. “Cuando arranca la obra sientes como si estuvieras en un tren y te invade la adrenalina” comenta el intérprete del soldado desconocido, quien asegura “el artista debe ser impermeable y lograr conmover al espectador”.
La actriz confiesa que mientras está en el escenario sus sentimientos son distintos a sus emociones cotidianas.
Por: Fernanda Morán





